El IPC de marzo rondaría el 2,5%, impulsado por los incrementos en productos básicos.
En la tercera semana de marzo, distintas consultoras privadas registraron un fuerte incremento en los precios de alimentos y bebidas, impulsado por nuevas subas en la carne, lo que presionaría sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes. Según estimaciones, la inflación rondaría el 2,5%, sin considerar el impacto que puedan tener las fluctuaciones del dólar financiero en los precios.
El índice de la consultora LCG mostró una aceleración del 2,4% en alimentos y bebidas en la tercera semana del mes, acumulando un 3,4% en cuatro semanas. Analytica, por su parte, relevó una variación semanal del 0,9% en el Gran Buenos Aires, con un promedio mensual similar. Equilibra registró un aumento del 0,5% semanal, con un acumulado del 2,2%, mientras que Econviews destacó subas en verduras y frutas (3,4%), carnes (1,5%) y bebidas (1,1%).
El director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia, atribuyó las subas en alimentos a la eliminación de retenciones, lo que alinea los precios internos con los de exportación. En el caso de la carne, el directivo de Ciccra, Miguel Schiariti, explicó que la menor oferta ganadera, derivada de la sequía de 2023 y el alto nivel de faena, impacta en los precios. También señaló que el comportamiento del mercado de Liniers varía según el clima, lo que podría influir en la evolución del mes.
A esto se suma la volatilidad del mercado cambiario, con un aumento del 4% en el dólar MEP y del 3,8% en el contado con liquidación durante la última semana. Aunque algunos analistas advierten que aún no se observa un impacto directo en los precios, no descartan que ciertos rubros sensibles reflejen ajustes en los próximos días.
Por otro lado, Schiariti sostuvo que la metodología del Indec sobredimensiona la incidencia de la carne en la inflación, ya que los hábitos de consumo han cambiado desde la última encuesta utilizada. Según su visión, el IPC no refleja con precisión el impacto real de la carne en el bolsillo de los consumidores, lo que genera distorsiones en la medición oficial de la inflación.
Fuente: La Nación




