El especialista de Scentia Consulting analizó la evolución del consumo masivo y los cambios en la capacidad de compra de los hogares.
La evolución del consumo masivo, el impacto de la inflación sobre el bolsillo y los cambios en los hábitos de compra fueron algunos de los ejes abordados por Osvaldo del Río durante su participación en el 24° Retail Day. En su exposición, el especialista analizó la situación actual del mercado y explicó cómo se está redistribuyendo el gasto de los hogares argentinos.
Al comienzo de la charla, Del Río aclaró que las mediciones de Scentia Consulting se concentran específicamente en alimentos, bebidas, cosmética y limpieza, categorías que forman parte del consumo masivo empaquetado. “Nosotros hablamos solamente del consumo masivo”, señaló al explicar el alcance de las mediciones de la consultora.
Durante otro tramo de la exposición, repasó la evolución del consumo en los últimos años y sostuvo que el mercado atravesó escenarios económicos muy diferentes, con fuertes caídas y recuperaciones parciales. Allí recordó que 2024 registró una baja cercana a 14 puntos, mientras que 2025 muestra una recuperación todavía limitada.
«Lo que sí sabemos es que el consumo está cambiando y la distribución del gasto de la gente está cambiando», afirmó. Según explicó, actualmente el bolsillo de los consumidores debe destinarse a nuevos gastos que años atrás tenían menor incidencia, como tarifas y servicios. El especialista también presentó datos sobre la caída del consumo masivo en marzo y el acumulado negativo del primer trimestre del año. En ese contexto, remarcó que el canal supermercados continúa mostrando dificultades para revertir la tendencia negativa de los últimos meses.
A su vez, hizo foco en la diferencia entre los distintos niveles de capacidad de compra. Allí explicó que el deterioro del consumo se concentra principalmente en los sectores medios y bajos, mientras que los consumidores de mayor poder adquisitivo muestran una situación más estable.
«El 80% de los hogares está entre la clase media y baja», señaló Del Río al analizar la estructura de ingresos y su impacto sobre el consumo. A partir de allí, sostuvo que la capacidad limitada del bolsillo explica por qué algunos rubros muestran más dificultades para recuperarse que otros. «El bolsillo es uno solo y tiene que ajustarse a nuevas cuestiones que eran distintas tiempo atrás», agregó al referirse al peso creciente de tarifas, servicios y otros consumos inelásticos dentro del gasto de los hogares.

Otro de los temas abordados fue el crecimiento del e-commerce dentro del consumo masivo. Según indicó, las ventas online continúan expandiéndose a doble dígito y ya tienen una fuerte participación en categorías vinculadas a alimentos y productos frescos, algo que años atrás era poco habitual. Además, analizó la relación entre inflación, salarios y consumo. Allí sostuvo que cada vez que la inflación supera la recuperación de los ingresos, el consumo masivo se retrae de manera inmediata. «Eso se ve inmediatamente reflejado en el consumo», afirmó al mostrar la evolución de ambas variables en los últimos meses.
En otro tramo de la presentación, Del Río explicó que las promociones ganaron cada vez más peso dentro de los supermercados y aseguró que más de la mitad de las ventas ya se realizan bajo algún tipo de descuento. Sin embargo, aclaró que muchas familias no logran acceder a esos beneficios porque no tienen capacidad para comprar mayores cantidades de productos. Además, aseguró que, en un contexto de inflación más controlada, los consumidores vuelven a tener referencia de precios y priorizan cada vez más el valor final del producto por sobre las promociones complejas.
El director de Scentia Consulting también se refirió al crecimiento de las marcas propias y al ingreso de productos importados. Allí sostuvo que, si bien el fenómeno importador creció durante 2025, su participación todavía representa una porción menor del mercado total. Finalmente, Del Río sostuvo que el consumo masivo podría acompañar parcialmente la recuperación de la economía durante este año, aunque aclaró que el escenario seguirá condicionado por la evolución del poder adquisitivo, la inflación y la estabilidad de las variables económicas principales.





