Durante años, sumar un secarropas significó reservar casi el doble de pared para el lavado. La torre modifica esa ecuación: mantiene dos tambores independientes —uno lava mientras el otro puede secar— pero concentra ambos dentro de una estructura vertical. El cambio parece simple, aunque en realidad obliga a repensar circulación, almacenamiento, ergonomía e instalaciones.
La LG WashTower WK14BS6 que se comercializa actualmente en Argentina mide 60 cm de ancho, 165,5 cm de alto y 66 cm de profundidad, con capacidad de 14 kg para lavado y 10 kg para secado. Es una buena referencia para entender el concepto: ocupar aproximadamente el ancho de un lavarropas convencional, pero utilizar la altura para incorporar una segunda función.
El verdadero problema que resuelve una torre no es lavar: es recuperar pared
Un lavarropas frontal tradicional ya aprovecha razonablemente bien el espacio. El problema aparece cuando se quiere agregar secado independiente.
El LG wm85we6, por ejemplo, mide 60 × 85 × 55 cm, ofrece 8,5 kg de capacidad y alcanza 1.200 rpm. Colocar un secarropas similar a su lado llevaría el conjunto a ocupar alrededor de 1,20 metros de frente.
Si querés revisar cuánto sale un LG WM85WE6, la comparación sirve también para dimensionar la diferencia entre comprar únicamente un lavarropas convencional y pasar a una solución completa de lavado y secado.
Una torre conserva esos 60 cm aproximados de ancho y deja libres otros 60 cm que pueden transformarse en algo bastante más valioso dentro de un departamento:
● una pileta de lavado;
● un mueble para detergentes y productos de limpieza;
● un tender plegable;
● una mesada;
● un espacio para escobas o aspiradora.
El ahorro, por lo tanto, no consiste simplemente en «tener dos máquinas en una». Consiste en recuperar superficie horizontal.
No es un lavasecarropas: la diferencia cambia toda la rutina
Una torre y un lavasecarropas resuelven problemas distintos.
El lavasecarropas utiliza un único tambor: primero lava y después seca. Su gran ventaja es que ocupa el espacio de un solo electrodoméstico y permite completar el proceso sin trasladar prendas.
La torre mantiene dos tambores. Esto permite que una segunda carga empiece a lavarse mientras la anterior se está secando. Para un hogar que procesa varias tandas de ropa, esa simultaneidad puede reducir considerablemente el tiempo total dedicado a la tarea.
También explica por qué las capacidades son diferentes. La WashTower WK14BS6 admite hasta 14 kg de lavado y 10 kg de secado. El secado necesita espacio para que las prendas caigan y el aire circule entre ellas; llenar completamente el tambor perjudicaría ese movimiento.
Una capacidad de 14 kg también cambia la escala del lavadero
Al mirar la torre de lavado LG WashTower de 14 kg, conviene pensar qué significa esa capacidad en el uso real y no únicamente verla como una cifra más alta.
La torre de lavado y secado Washtower LG 14kg Wk14bs6 color negro está claramente orientada a cargas familiares grandes. Además de sus capacidades de 14/10 kg, incorpora conectividad Wi-Fi y diferentes programas de lavado y secado.
Para alguien que vive solo, ese volumen puede estar sobredimensionado. Para un hogar que lava toallas, ropa de cama y prendas de varias personas, hacer menos tandas puede justificar mejor el espacio y la inversión.
La tecnología de secado define cuánto hay que modificar el ambiente
Otro cambio importante aparece detrás del equipo. La WK14BS6 utiliza una secadora con bomba de calor Dual Inverter Heat Pump. En lugar de depender de un gran conducto para expulsar permanentemente aire caliente hacia afuera, trabaja mediante un circuito de recuperación de calor y condensación de humedad.
Esto puede facilitar la instalación en departamentos donde abrir una salida de ventilación al exterior sería complicado.
No significa, sin embargo, que pueda colocarse en cualquier hueco. Antes de diseñar el mueble o cerrar el espacio conviene comprobar:
● entrada de agua;
● conexión al desagüe;
● alimentación eléctrica adecuada;
● separación recomendada respecto de paredes;
● acceso para mantenimiento;
● espacio frontal para abrir ambas puertas;
● nivelación correcta del piso.
LG señala además que nivelar correctamente una lavadora ayuda a evitar vibraciones durante el funcionamiento. En una estructura alta y pesada, ese detalle resulta todavía más relevante.
La altura ganada tiene un costo: perdés almacenamiento superior
El diseño vertical no crea espacio de la nada. Lo redistribuye. Una torre de 165,5 cm libera pared lateral, pero ocupa prácticamente toda la altura útil sobre el electrodoméstico. El clásico mueble ubicado encima del lavarropas deja de ser viable o queda reducido a un estante alto y poco accesible.
Por eso, el lavadero debería proyectarse como un conjunto. Si se instala una torre, suele ser más lógico trasladar el almacenamiento hacia un lateral mediante un módulo angosto de piso a techo.
Tres configuraciones para tres hogares diferentes
La elección se entiende mejor comparando escenarios.
Departamento chico y sin espacio para tender. Una torre resulta especialmente atractiva: concentra dos funciones en 60 cm de frente y evita reservar otra pared para un secarropas.
Hogar de una o dos personas que suele tender la ropa. Un lavarropas frontal independiente de 8,5 kg como el WM85WE6 puede cubrir las necesidades sin pagar ni ocupar volumen extra por una función de secado que se utilizaría pocas veces. El modelo ofrece eficiencia energética A y motor Inverter Direct Drive.
Familia con muchas tandas semanales. Los dos tambores independientes adquieren más valor porque permiten superponer procesos. Mientras una carga se seca, otra puede estar lavándose.
El lavadero empieza a diseñarse como una cocina
Ese probablemente sea el cambio más interesante de las torres. El lavado deja de resolverse colocando máquinas donde «entren» y empieza a pensarse mediante módulos, circulación y funciones.
La tendencia hacia departamentos más compactos favorece soluciones verticales, pero la torre no es automáticamente superior. Si ya tenés un lavadero amplio, dos equipos independientes ofrecen libertad para reemplazar uno sin tocar el otro. Si casi nunca secás ropa a máquina, un lavarropas convencional sigue siendo una solución más simple.






