El consumo masivo en supermercados se desplomó 3,3% en mayo, y los autoservicios aprovechan la búsqueda de precios más bajos y compras inteligentes.
El consumo masivo en supermercados volvió a caer en mayo, con una baja interanual del 3,3%, según datos preliminares de la consultora Scentia. Esta caída siguió a un leve alivio en abril, cuando el indicador mostró una mínima mejora tras más de un año en descenso. Además, el canal mayorista también registró una contracción cercana al 5%, reflejando un contexto complicado para las grandes cadenas y mayoristas, mientras que los autoservicios y comercios de cercanía mostraron un mejor desempeño.
Armando Farina, vicepresidente de la Cámara de Autoservicios Mayoristas (Cadam), explicó a Infobae que mayo tuvo una dinámica irregular: «La primera semana fue normal, la segunda semana hubo caídas muy fuertes, la tercera semana con el Black Week recuperamos y la cuarta semana volvió a caer». Además, destacó que el consumidor «está consumiendo mucho más inteligentemente», eligiendo productos más económicos y frescos, como arroz en bolsa en vez de caja, o leche en sachet en lugar de tetra, lo que afecta la facturación en pesos.
En contraste, los autoservicios y negocios barriales continúan ganando terreno. Osvaldo Del Río, titular de la consultora Scentia, señaló que estos comercios ofrecen ventajas en precios gracias a la distribución directa, que elimina intermediarios. Según Del Río, el consumidor compra «lo justo y lo necesario», un patrón similar al observado durante la crisis de 2002, cuando la gente se volcó a los negocios de barrio antes de regresar paulatinamente a los supermercados.
Del Río también afirmó que la recuperación del consumo será «gradual» y que la gente adapta sus hábitos hacia una compra más racional y de cercanía: «No hace sentido moverse mucho y compran por cercanía». Esta dinámica, sumada a un repunte parcial en autoservicios y una desaceleración en la caída de supermercados en abril, muestra un mercado en transición, aunque aún con cifras negativas en el acumulado anual.
Finalmente, la limitada mejora en los salarios también influye en el consumo. En marzo, las remuneraciones crecieron un 2,97%, por debajo de la inflación del 3,7%, lo que restringe el aumento del poder adquisitivo y mantiene un comportamiento de consumo cauteloso. Esto explica en parte la preferencia por comercios de cercanía y productos más económicos, en un escenario donde la compra racional y el control del gasto son clave para las familias argentinas.
Fuente: Infobae




