El especialista analizó el rol del ánimo social en el movimiento de la economía y cómo las decisiones individuales construyen el rumbo colectivo.
«No importa lo que va a pasar. Importa lo que la gente cree que va a pasar». Con esa frase, Claudio Zuchovicki, economista y referente del mundo financiero, abrió su presentación en la 23° edición del Retail Day, dejando en claro que el eje de su mensaje sería el ánimo colectivo como motor económico.
Optimismo, consumo, conectividad, tasas de interés, inteligencia artificial y el nuevo rol del consumidor: todo en un mismo mapa conceptual donde lo central fue mirar hacia adelante.
Para explicar cómo se construyen las expectativas y cómo impactan en la economía real, Zuchovicki recurrió a una analogía que hizo reír y pensar al auditorio: «¿Conocen la teoría de Maradona? Maradona hizo el mejor gol de todos los mundiales. Pero no esquivó a nadie: tomó la pelota en la mitad de la cancha y fue derecho al arco. Si hubiese amagado a uno, a otro, quizá lo paraban. Nunca importó lo que iba a hacer él, lo que importaba era lo que creían los otros que iba a hacer. Así es la economía: importa lo que creemos que va a pasar».
Otro concepto que dejó resonando en el salón fue sobre el dólar: «Ahorrar en dólares parece seguro, pero si los guardo 10 años, pierdo el 50% de su valor por la inflación americana. Esa es la depreciación silenciosa». Además, sostuvo que el lema es tener superávit fiscal, porque eso empodera: «Vamos a tener fija la cantidad de dinero en circulación, y eso nos permite entender que no va a haber inflación. Por eso, tenemos que dejar de pensar en precios y empezar a pensar en cantidad: PxQ. Porque no puedo cargar más precio. Entonces, el producto tiene que tener la mejor calidad, al mejor precio posible».
Luego, habló del cambio de paradigma en el consumo: «Antes gobernaba el que tenía la oferta, el que tenía el producto. Hoy manda el consumidor. Y me tengo que adaptar: darle servicio, crédito. Porque viene un mundo donde voy a tener que competir. No importa si estoy de acuerdo o no. Tengo que resistir. El precio ya es un commodity».
Para cerrar, dejó un llamado a la acción: «Vamos a un mundo más difícil y competitivo, pero depende de nosotros. No importa la ideología. Hay que entender los procesos decisorios y tomar decisiones prácticas. Este modelo de país va a estar, al menos, tres años más. Entonces la pregunta es: ¿qué vamos a hacer nosotros con eso? La respuesta es simple: competir sanamente, hacer bien lo que sé hacer y ser, cada día, un poquito mejor».




