El dato oficial reflejó fuertes aumentos en alimentos y bebidas, mientras continúa la discusión por el cambio de la canasta de consumos.
En medio de la polémica por la suspensión de la nueva fórmula de cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación de enero alcanzó el 2,9%, lo que representó una aceleración de 0,1 puntos porcentuales respecto de diciembre. Con este resultado, la variación interanual se ubicó en el 32,4%.
El dato se conoció tras la salida de Marco Lavagna de la conducción del organismo y luego de que el Gobierno resolviera postergar la actualización de la metodología del IPC, que debía aplicarse este mes y contemplaba un cambio en la canasta de consumos, con mayor peso de los servicios frente a los bienes. Desde el Ejecutivo señalaron que la modificación se implementará cuando se consolide el proceso de desaceleración inflacionaria, algo que estiman para el segundo semestre del año.
En el desglose por divisiones, Alimentos y bebidas no alcohólicas encabezó los aumentos de enero, con una suba del 4,7%. Le siguió Restaurantes y hoteles, que registró un incremento del 4,1%. Según el informe oficial, el impacto del rubro alimentos estuvo explicado principalmente por los aumentos en carnes y derivados, así como en verduras, tubérculos y legumbres.
En contraste, las menores variaciones del mes se observaron en Educación, con un aumento del 0,6%, y en Prendas de vestir y calzado, que registró una baja del 0,5%.
Al analizar la inflación por tipo de precios, los Estacionales mostraron el mayor incremento, con un 5,7%, seguidos por el IPC núcleo, que avanzó un 2,6%, y los precios Regulados, con una suba del 2,4%.
El debate metodológico volvió a ganar centralidad tras la difusión del dato. La fórmula cuya aplicación fue suspendida implicaba reemplazar la canasta de consumos de 2004 por la correspondiente a 2017/2018, lo que habría otorgado mayor ponderación a los servicios. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que el cambio debía realizarse “una vez terminado el proceso de desinflación” y reconoció que existieron diferencias internas respecto del momento oportuno para avanzar con la modificación.
Economistas señalaron que la actualización de los ponderadores podría haber arrojado un índice levemente superior. «Si se espera una mayor dinámica en los precios de los servicios, como ocurrió recientemente, un IPC con mayor peso en ese rubro habría mostrado una inflación algo más alta», explicó Florencia Iragui, economista de LCG, quien advirtió que un eventual estancamiento del proceso de desinflación podría dificultar la corrección futura del índice.
Como referencia, el día previo se había conocido la inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que fue del 3,1% en enero y acumuló un 31,7% interanual. El dato porteño superó el registro de diciembre, que había sido del 2,7%, y estuvo impulsado por alimentos, bebidas, transporte y servicios.
Las estimaciones privadas previas a la publicación oficial habían ubicado la inflación de enero entre el 2,4% y el 2,6%. Equilibra había calculado una suba del 2,2%; Analytica, un promedio mensual del 2,4%; Libertad y Progreso, un avance del 2,6%; y Econviews, una variación acumulada del 2,8% en supermercados del Gran Buenos Aires.
De cara a los próximos meses, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina proyectó una inflación del 2,1% para febrero y del 2,2% para marzo. Para abril, los analistas esperan una desaceleración al 1,9%, con una tendencia descendente gradual que llevaría el índice al 1,7% en mayo, 1,6% en junio y 1,5% en julio, sujeta a la evolución de los precios regulados, la política cambiaria y las negociaciones salariales.
Fuente: Infobae




