Economistas advierten que la caída en los precios para empresas no implica una baja inmediata en los precios que pagan los consumidores.
En mayo, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una baja impulsada por la apreciación del peso y por la caída de precios internacionales de las materias primas. Aunque esa señal generó expectativas, economistas advirtieron que no implica un descenso asegurado en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). «El tipo de cambio le pega más directamente al IPIM. Y también influyen las cotizaciones internacionales de las materias primas. Por eso, el IPIM puede bajar aunque el IPC no lo haga», explicó Gabriel Caamaño, economista de la consultora Ledesma.
Caamaño subrayó que ambos índices «miden universos distintos, tanto en productos como en metodología». «El IPIM son precios de insumos, transables en su mayoría, que se miden al 15 de cada mes. El IPC es un promedio mensual, para todos los productos, en distintos lugares. Entonces, ya desde ese punto de vista son muy distintos», dijo. «Uno no es el mayorista del otro. No se predicen entre sí. Cuando la inflación acelera, ambos suben; cuando desacelera, ambos bajan. Pero pueden dar distinto entre ellos por cómo están construidos», agregó.
Desde otra perspectiva, Federico Moll, economista de Ecolatina, sostuvo que «vienen creciendo sistemáticamente por debajo de los servicios, y eso viene funcionando como ancla del proceso de desinflación». Sin embargo, aclaró que no se espera deflación sostenida en ese componente del IPC: «Es probable que veamos números cada vez más bajos en bienes, pero no negativos ni cercanos a cero, no todavía». En su análisis, Moll indicó que «la desinflación futura va a estar más relacionada con controlar el proceso en servicios. Por eso el gobierno pone mucho énfasis en que los aumentos salariales no sean nominalmente altos».
Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Equilibra, señaló que «la inflación de bienes fue menos de un 1% en mayo. Parecen estar alineados». Como ejemplo, mencionó “el rubro de la refinación de petróleo, que bajó fuerte en el IPIM y también mostró retrocesos en el precio de los combustibles en el mercado minorista”. No obstante, advirtió: «No creo que haya mucho arrastre en junio, pero sí te está mostrando que los bienes, tanto mayoristas como minoristas, vienen claramente por debajo del resto de la inflación».
Aun con la contención en los bienes, los economistas destacaron que hay factores que pueden empujar la inflación. Sigaut Gravina mencionó que «los precios regulados —como transporte y energía— y los productos estacionales, que en mayo habían bajado cerca de 3%», podrían tener un comportamiento distinto en junio. Y Caamaño remarcó: «En mayo la núcleo fue de 2,1%. Lo que bajó fueron los estacionales. Eso puede no repetirse en junio y hacer que la inflación suba un poco».
Fuente: Infobae




