Tras el 2,8% de diciembre, estimaciones privadas prevén una leve desaceleración en el IPC, aunque descartan un desplome por la inflación núcleo.
Tras el dato de inflación de diciembre, que fue del 2,8%, distintas consultoras privadas estiman que en enero el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicaría en un rango de entre 2,3% y 2,6%.
Si bien los relevamientos de las últimas semanas muestran una moderación en la dinámica de precios, los analistas no esperan una caída fuerte del índice. Entre los factores que limitan una baja más marcada se encuentran el comportamiento de la inflación núcleo en los últimos meses y el efecto rezago de la depreciación del peso ocurrida durante el proceso electoral.
Proyecciones: entre 2,3% y 2,6%
Desde LCG, Florencia Iragui proyectó una inflación en torno al 2,3% para enero. Explicó que el mes suele registrar una variación menor a diciembre por efectos estacionales y señaló que los precios regulados aportarían cerca de medio punto al índice. En ese marco, indicó que la desaceleración se concentraría en menores aumentos en combustibles y educación privada, mientras que el rubro agua pasaría de una suba mensual del 1% al 4%. Sin embargo, advirtió que, con una inflación núcleo que viene acelerándose, resulta difícil proyectar un desplome en el dato mensual.
En la misma línea, Equilibra también estimó un 2,3% para el mes. En tanto, Analytica proyectó un IPC del 2,5% y detalló que, en el promedio de las últimas cuatro semanas, los mayores aumentos se observaron en verduras (+9,9%), frutas (+3,3%) y azúcar, dulces y chocolates (+2,8%). Entre los rubros con menores variaciones destacaron aguas, gaseosas y jugos (+0,9%) y otros alimentos (+0,8%), categoría que incluye snacks, salsas y condimentos.
Libertad y Progreso: inflación de 2,6% y aceleración interanual
Por su parte, la Fundación Libertad y Progreso estimó que el IPC de enero se ubicaría en 2,6% mensual, levemente por debajo del 2,8% de diciembre. De confirmarse esta cifra, la inflación interanual se ubicaría en 32,1%, en línea con la aceleración que se viene observando desde octubre. No obstante, la entidad consideró que desde febrero podría revertirse esa tendencia y retomarse un proceso de desaceleración interanual.
Según su medición, enero mostró una desaceleración en las últimas semanas: en la primera y segunda semana se registraron subas del 0,8%, mientras que en la tercera semana el avance se moderó al 0,6%, lo que ubica el cierre del mes cerca de 2,6%. Aun así, señalaron que se mantienen incrementos altos en Alimentos y bebidas, especialmente en carnes, y también en Alcohol y tabaco.
La fundación vinculó la dinámica inflacionaria con la menor demanda de pesos por la incertidumbre electoral, que derivó en una depreciación de la moneda y en un traslado inicial hacia los tipos de cambio, con impacto posterior sobre los precios de bienes comerciables, en particular alimentos y bebidas. En ese análisis remarcaron que la pérdida de valor del peso se incorpora en forma gradual y que el efecto debería ir reduciéndose en la medida en que más precios ya lo hayan reflejado.
Además, señalaron que desde las elecciones el tipo de cambio mostró cierta estabilidad, aunque estiman una leve tendencia a la depreciación hacia adelante. Con ese escenario, consideraron que los próximos meses deberían reflejar una desaceleración de precios, más allá de los factores estacionales. En sus proyecciones, estiman que 2026 cerraría con una inflación cercana al 19% interanual.
Expectativas hacia adelante
Iván Cachanosky, economista jefe de Libertad y Progreso, sostuvo que “diciembre fue peor de lo esperado y enero no tuvo un buen arranque”. En esa línea, afirmó que pese al resultado electoral de octubre, la demanda de pesos no se recuperó plenamente y que las tasas bajas del BCRA —en función del financiamiento del Tesoro— no favorecen el proceso de desinflación. Sin embargo, señaló que esperan una mejora en los próximos meses y que 2026 finalice con una inflación menor a la de 2025.
Aldo Abram, economista y director de la fundación, coincidió en que la depreciación preelectoral ya se reflejó en gran parte de los bienes, aunque todavía quedarían ajustes pendientes, especialmente en servicios. Por eso, consideró que con la estabilidad cambiaria posterior a octubre podría verse una inflación descendente en los próximos meses, con la posibilidad de ubicarse por debajo del 2% mensual en el segundo trimestre y por debajo del 1% hacia fin de año.
Fuente: La Nación




