La empresa, que supo liderar el mercado de electrodomésticos, terminó en quiebra tras un proceso de crisis que se profundizó desde 2019.
Garbarino fue durante décadas una de las principales cadenas de electrodomésticos de la Argentina, con más de 240 sucursales, fuerte presencia en todo el país y un modelo basado en la financiación en cuotas.
Sin embargo, el deterioro del consumo, la inflación, las altas tasas de interés y decisiones empresariales fueron afectando su desempeño. Entre 2016 y 2019, el sector cayó cerca de un 50% y la compañía pasó de tener resultados positivos a registrar pérdidas millonarias, con un fuerte endeudamiento.
En 2020, la empresa cambió de manos y quedó bajo el control de Carlos Rosales, en medio de una situación financiera crítica. La pandemia agravó el escenario: las ventas se desplomaron y la firma avanzó en el cierre de locales y una reestructuración que no logró revertir la crisis.
En noviembre de 2021, Garbarino ingresó en concurso preventivo. Tras varios intentos fallidos de rescate y negociaciones sin éxito, en marzo de 2026 la Justicia decretó su quiebra.
El fallo ordenó el cierre definitivo de la operación y la liquidación de sus activos, marcando el final de una de las marcas más representativas del retail argentino.
Fuente: Iprofesional






