La presión sobre el bolsillo convive con una mayor adopción de tecnología, cambios en la alimentación y una creciente demanda de beneficios concretos.
Un nuevo estudio de Bain & Company reveló cambios profundos en los hábitos de consumo de los argentinos. En un contexto marcado por la incertidumbre económica y la presión sobre el poder adquisitivo, los consumidores priorizan respuestas rápidas, beneficios concretos y experiencias cada vez más personalizadas.
Los resultados surgen de Consumer Pulse 2026, un relevamiento que identificó la consolidación de un perfil al que la consultora denomina «consumidor inmediatista»: personas que buscan soluciones ágiles en distintos aspectos de su vida, desde las compras hasta el cuidado de la salud.
Según el informe, las finanzas personales continúan siendo la principal fuente de preocupación para los argentinos. El 59% de los encuestados señaló que su situación económica es el principal factor de estrés, mientras que el 30% de los consumidores de menores ingresos manifestó temor a no poder afrontar el pago de sus cuentas.
Sin embargo, el estudio también detectó una mirada positiva hacia el largo plazo. Cerca de la mitad de los consultados considera que la situación del país mejorará en los próximos cinco años, una percepción que convive con las dificultades económicas del presente.
El impacto de los medicamentos para bajar de peso
Uno de los fenómenos destacados por Bain & Company fue el crecimiento de los tratamientos basados en GLP-1, medicamentos utilizados para el control del peso corporal que comienzan a influir en los patrones de consumo.
El relevamiento mostró que el 31% de los consumidores de ingresos altos en Argentina ya utiliza este tipo de tratamientos. La adopción de estos fármacos está generando cambios en distintas categorías de consumo, con una reducción en la compra de snacks, postres y bebidas alcohólicas, y un mayor interés por alimentos frescos y productos con alto contenido proteico.
La tendencia también tiene efectos en otros sectores. El informe señala que quienes atraviesan estos tratamientos incrementan su gasto en actividades vinculadas al bienestar, como gimnasios, indumentaria y productos de cuidado personal.
La inteligencia artificial gana terreno
La tecnología aparece como otro de los grandes motores de transformación. De acuerdo con el estudio, siete de cada diez argentinos ya utilizan herramientas de inteligencia artificial en alguna etapa de su proceso de compra.
Aunque todavía existe cierta resistencia a concretar transacciones directamente mediante agentes de IA, los consumidores muestran una creciente predisposición a utilizarlos para investigar productos, comparar precios y evaluar alternativas antes de realizar una compra.
En paralelo, el comercio conversacional continúa ganando protagonismo. Canales como WhatsApp y las redes sociales se consolidan como espacios de interacción comercial, impulsando experiencias más personalizadas y accesibles para distintos segmentos de consumidores.
La fidelización sigue siendo clave
En un escenario donde los consumidores evalúan cuidadosamente cada gasto, los programas de lealtad mantienen un papel relevante en las decisiones de compra.
El informe indica que los argentinos participan, en promedio, de 6,6 programas de fidelización y que para la mitad de los consumidores estos beneficios influyen directamente en la elección de una marca, comercio o medio de pago.
Frente a este escenario, las empresas avanzan hacia estrategias de segmentación más sofisticadas, con promociones personalizadas y descuentos basados en ubicación, comportamiento de compra y preferencias de consumo. El objetivo es ofrecer beneficios concretos e inmediatos a un consumidor cada vez más exigente y menos dispuesto a esperar.
Fuente: La Nación






