La fábrica, que funcionaba desde 1939, tenía una actividad reducida desde enero de 2025. El cierre definitivo está previsto para el 30 de septiembre y afecta a 30 trabajadores. La compañía mantendrá una planta de aderezos en Córdoba.
Dánica, la marca de margarinas de Dorada S.A., perteneciente al cordobés Grupo Beltrán, anunció el cierre definitivo de su histórica planta de Llavallol, en el sur de la provincia de Buenos Aires. El establecimiento, que abrió sus puertas en 1939, mantenía una actividad reducida desde enero de 2025.
La compañía informó que la producción será tercerizada y que la planta dejará de operar de manera definitiva el 30 de septiembre. La decisión se tomó luego de un proceso que, según explicó la empresa, buscó revertir las dificultades económicas, productivas y operativas que afectaban la continuidad del establecimiento.
«Esta decisión es resultado de un prolongado proceso que buscó revertir las dificultades económicas, productivas y operativas que afectaban la viabilidad del establecimiento», señaló la compañía en un comunicado.
De acuerdo con la empresa, durante ese período se implementaron distintas medidas para mejorar la competitividad de la planta, sostener su actividad y preservar los puestos de trabajo. Sin embargo, las alternativas evaluadas no permitieron alcanzar las condiciones necesarias para mantener una operación sostenible.
La compañía agregó que, una vez cumplido el plazo previsto en el último acuerdo y agotadas las instancias analizadas para darle continuidad a la planta, resolvió avanzar con el cierre definitivo.
Qué pasará con los trabajadores
La medida alcanza a 30 trabajadores. Según denunció el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires (Soeia), actualmente el personal no puede ingresar al establecimiento. El gremio solicitó una audiencia ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires.
Desde la empresa indicaron que los trabajadores continuarán percibiendo sus salarios hasta fin de septiembre. También señalaron que comenzará la parada definitiva de las instalaciones, de acuerdo con las normativas medioambientales vigentes.
En cuanto a las desvinculaciones, el área de Recursos Humanos informó que las indemnizaciones serán abonadas según lo establecido por la Ley de Contrato de Trabajo y la normativa correspondiente.
El cierre se produce después de varios años de dificultades para la planta. En distintas oportunidades, la compañía había anticipado vacaciones al personal y puesto en marcha planes de retiros voluntarios.
En 2020, durante la pandemia y luego de varios días de conflictos gremiales y desvinculaciones, la fábrica había interrumpido su actividad de manera temporal. En ese momento, Dánica solicitó el procedimiento preventivo de crisis.
Tres años más tarde, en 2023, la compañía también cesó las operaciones de su planta ubicada en San Luis. Tras el cierre de Llavallol, Dánica conservará una planta de aderezos en el Parque Industrial Ferreyra, en Córdoba.
Una marca con más de ocho décadas de historia
La historia de Dánica comenzó en 1940, de la mano de un inmigrante danés. La planta de Llavallol, conocida como “Flora Dánica”, comenzó a producir en 1963 la primera margarina vegetal de la marca.
Durante la década de 1970, Dánica se instaló en la cultura popular argentina a través de una campaña publicitaria que se convirtió en uno de los clásicos de la época. El aviso mostraba a una niña saltando la soga mientras repetía el nombre de la marca y el pedido de su madre de comprar Dánica Dorada.
La imagen de la niña de dos colitas también quedó asociada al logo de la marca y se convirtió en uno de los elementos más reconocibles de aquella campaña.
En 2005, la empresa renovó su línea de margarinas y comenzó a desarrollar productos con una composición orientada a una alimentación más saludable. Entre sus características se encontraban la ausencia de ácidos grasos trans y colesterol, además de la incorporación de nutrientes esenciales y vitaminas.
En 2011, la mayoría accionaria de Dánica pasó a manos del grupo brasileño Brasil Foods (BRF), formado a partir de Perdigao y Sadia. La operación incluyó también la adquisición de la firma Avex por un monto total de $630 millones.
Siete años después, en 2018, BRF decidió desprenderse de distintos activos en la Argentina como parte de su proceso de reestructuración global. En ese marco, vendió Avex, Dánica y su fábrica al Grupo Beltrán, que de esta manera incorporó la compañía a su estructura.
Un sector atravesado por la caída del consumo
El cierre de la planta de Llavallol se da en un contexto de dificultades para distintas empresas vinculadas a la elaboración de margarinas y otros productos para la industria alimenticia.
El sector atraviesa una caída de las ventas desde hace varios años. En ese escenario, uno de los principales competidores de Dánica, Compañía Argentina de Levaduras S.A. (Calsa), también redefinió su negocio en el mercado argentino.
Calsa fue fundada en 1923 por Otto Sebastián Bemberg, integrante de la familia vinculada a la creación de Cervecería y Maltería Quilmes. La compañía llegó a concentrar más del 90% del mercado local de levaduras.
En 1992, después de casi siete décadas bajo control de la familia Bemberg, Calsa fue adquirida por la australiana Burns Philp por US$ 50 millones. En 2004, Burns Philp se fusionó con la británica Associated British Foods (ABF), grupo que actualmente opera en la Argentina a través de su subsidiaria AB Mauri.
La compañía actualmente comercializa levadura en el mercado local, aunque en el pasado también tuvo entre sus productos las margarinas Super y MTK.
Fuente: Clarín






