El organismo dice que está enfocado en «escuchar» al gobierno.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que la negociaciones con el gobierno de Alberto Fernández se encuentran en la etapa preliminar y que el staff está enfocado por ahora en «escuchar a las autoridades»; por el momento no está prevista una misión a Buenos Aires y las discusiones avanzan de manera virtual.
«Estamos en las etapas iniciales del proceso», dijo el director de Comunicaciones del FMI, Gerry Rice. «En esta fase estamos enfocados, primero, en escuchar a las autoridades para tener su sentido de prioridades, estamos recopilando más información sobre la situación económica actual y estableciendo las modalidades en las que trabajaríamos juntos», describió.
«Estamos en una etapa preliminar de involucrarnos, mirar los planes de las autoridades, escucharlos, pero, por supuesto, los planes fiscales de las autoridades serían y serán parte de ese diálogo«, agregó, al hablar sobre el presupuesto 2021 que está elaborando el Gobierno.
El ministro de Economía, Martín Guzmán , buscará renegociar durante los próximos meses el acuerdo stand-by por US$57.000 millones que tomó el gobierno de Mauricio Macri en 2018, de los cuales la Argentina recibió alrededor de US$44.000 millones. El Gobierno ha dicho que no desea tomar fondos frescos del Fondo y solo quiere postergar los vencimientos para tener más espacio fiscal para combatir la pandemia y reactivar la economía.
El nuevo programa que comenzarán a negociar el gobierno de Alberto Fernández y el staff del Fondo buscará sacar al país de la peor recesión de la historia, una pobreza en ascenso, una inflación de dos dígitos, un déficit fiscal ampliado, profunda una brecha cambiaria, el cepo, y la emisión del Banco Central . Todo eso, en medio de la pandemia del coronavirus , que puso al mundo a navegar a ciegas.
Guzmán dijo que todavía no han definido si buscarán un nuevo acuerdo stand-by (SBA) o un acuerdo de facilidades extendidas (EFF, según sus siglas en inglés). Este último esquema está diseñado para países con «desequilibrios de pagos graves» y problemas estructurales. La segunda opción le da más oxígeno: la devolución de ese crédito comienza recién a los cuatro años y medio y los pagos son menores porque es un acuerdo de más largo plazo, de diez años. Un SBA parece, ahora, menos propicio: los pagos son más altos y están más comprimidos en el tiempo porque dura cinco años.