Con locales de 35 m² y catálogo reducido, la firma apuesta a un modelo más ágil y eficiente.
Frente a la baja en las ventas, el aumento de los costos operativos y la fuerte competencia de pizzerías y casas de empanadas low cost, Costumbres Argentina –la cadena del Grupo Almar– decidió reformular su estrategia y presentó Costumbres Express, un nuevo modelo de franquicias más compacto, económico y eficiente. «Hoy no se puede subir precios. Si no bajás costos, perdés al cliente y al franquiciado. Por eso reconvertimos todo», explica Luis Videla, accionista de la firma.
El nuevo formato contempla locales de apenas 35 m², pensados para ser operados por tres personas o por grupos familiares. El catálogo también se redujo drásticamente. «Pasamos de 200 artículos a 70. Solo queda lo que rota todos los días: pan, medialunas, empanadas», detalla Videla. Esta estrategia busca optimizar recursos y mantener precios estables, en un contexto en el que la eficiencia resulta clave para sostenerse.
La reconversión también incluyó una revisión total del esquema operativo, desde el uso de energía hasta los hábitos de consumo. «Teníamos un negocio armado, con estructura pesada, pero los números ya no daban. Hoy el que no se reinventa se funde», reconoce Videla. Entre los cambios, destacan la reducción del consumo eléctrico en más del 50% y un ajuste del sistema de congelado, que pasó de cinco freezers por local a solo dos.
En paralelo, la empresa desarrolló nuevas herramientas para potenciar el canal digital y diversificar ingresos. Entre ellas, una segunda marca para delivery llamada La Crocante, que funciona como dark kitchen desde los mismos locales. «El secreto es tener una propuesta todo el día y también de noche. Ahí es donde se vende volumen: docenas de empanadas, pizzas, bebidas, helado o cerveza. Todo eso le queda al franquiciado como margen extra», señala Videla.
Para sostener esta nueva estructura, el Grupo Almar reforzó el sistema de soporte a franquiciados, con monitoreo en tiempo real y distribución ajustada a la rotación. «Monitoreamos cada local con cámaras en línea de caja y depósitos. Seguimos ventas, stock, robos, todo. Eso nos permite reaccionar rápido y ayudar al franquiciado», afirma. Y concluye: «Ya no existe el negocio armado y eterno. Hay que repensar todo el tiempo. Nosotros nacimos en 2001, sabemos lo que es sobrevivir en crisis. Hoy nos toca simplificar, reducir y enfocarnos en lo que funciona».
Fuente: Ámbito Financiero






