En su presentación en Retail Day, Javier González destacó que “el ingreso está mejorando”, pero advirtió que eso no implica una recuperación plena del consumo.
En su turno, Javier González, director comercial para Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay en Nielsen IQ, compartió un análisis detallado sobre la evolución reciente del consumo masivo y sus perspectivas para 2025. Su diagnóstico es claro: el consumo se va a recuperar parcialmente, impulsado por una mejora del ingreso disponible, aunque no alcanzará los niveles registrados en 2023. Según explicó, «el ingreso está mejorando, pero eso no significa que volvamos al punto de partida. La recuperación va a ser lenta y desigual».
Una de las razones de esta recuperación moderada radica en la diferencia entre los distintos niveles socioeconómicos. Mientras que los sectores más altos son los que están motorizando la mejora en los ingresos, los más bajos avanzan a un ritmo mucho más lento. Y esa diferencia se refleja directamente en los hábitos de consumo: los niveles altos destinan apenas el 14% de su gasto total a alimentos y bebidas, los sectores medios un 25%, y los más bajos un 32%. Este dato deja en evidencia que, para buena parte de la población, las decisiones de compra están muy condicionadas por el contexto económico.
Además, González identificó tres grandes estrategias por parte de los consumidores en 2024: En primer lugar, una migración hacia categorías o segmentos más baratos: el 65% de las caídas en consumo se registraron en los segmentos básicos, en contraposición con los más sofisticados. En segundo lugar, una reducción en el tamaño promedio de compra dentro de cada categoría. Y en tercer lugar, un fuerte crecimiento de las marcas TIER 3, es decir, las opciones más económicas.
Para 2025, González prevé una recuperación, pero advierte que no solo importa qué se va a consumir, sino cómo. En este sentido, señala que la desaceleración en la caída del consumo abre oportunidades para generar propuestas de valor. En el primer trimestre del año ya se observa una leve mejora en el tamaño promedio de los productos comprados, una señal de que ciertos segmentos comienzan a normalizarse.
También se empieza a ver una leve recuperación de las primeras marcas. Según González, todas las crisis siguen un patrón: «en el peor momento, crecen las marcas más baratas, luego caen, pero siempre dejan un piso más alto que antes».
De cara a lo que viene, González destacó cuatro puntos clave para entender al consumidor argentino en 2025. Y dejó un mensaje claro para el sector: «Todas las estrategias que pensemos van a tener que tener una pata en qué promociones quiero poner en cada canal. La clave estará en cómo hablamos con el consumidor y qué valor le ofrecemos en cada punto de venta».





