La pérdida de poder adquisitivo impactó de lleno en el gasto de los hogares porteños. Sólo algunos rubros como textiles y frutas escaparon a la retracción.
El consumo en la Ciudad de Buenos Aires cerró 2024 con fuertes caídas en supermercados, autoservicios mayoristas y shoppings. Según el Instituto de Estadística y Censos porteño, las ventas constantes registraron los peores resultados anuales en años: un -8,8% en supermercados y un -8,3% en mayoristas. Aunque en el último trimestre hubo una leve mejora en el ticket promedio de los supermercados ($16.262 a precios corrientes), en los mayoristas el gasto promedio ($34.817) siguió bajando en términos reales.
Al analizar los rubros, solo “indumentaria y textiles” (+4,3%) y “verdulería y frutería” (+1,8%) cerraron el último trimestre con subas. El resto mostró caídas, destacándose los electrodomésticos (-20,4%), bebidas (-15,5%), productos de almacén (-15,3%), rotisería (-9,5%) y limpieza y perfumería (-8,2%). Esto evidencia que el ajuste alcanzó incluso al consumo básico, golpeado por la pérdida de poder adquisitivo.
En los shoppings porteños la tendencia también fue negativa: el consumo cayó un 12,1% interanual, con un descenso del 6,1% en el cuarto trimestre. Sólo repuntaron juguetes, impulsados por las promociones navideñas, y ropa deportiva, que mantuvo buenos niveles de ventas desde mitad de año. En electrodomésticos y artículos para el hogar se registró un leve repunte del 3,2% en el último trimestre, aunque el balance anual fue negativo, con una baja del 21%.
El informe también detalla que en el último trimestre del año se patentaron 21.009 autos en CABA, lo que marcó una suba interanual del 5,5%. Sin embargo, la caída del primer semestre hizo que 2024 cerrara con una baja del 9,5% en patentamientos. Los autos tipo SUV superaron en unidades a los vehículos pequeños desde el segundo trimestre, impulsando en parte la recuperación. En contraste, los patentamientos de motos bajaron un 20,2% en todo el año.
El balance general del consumo en 2024 reflejó el impacto del deterioro del poder adquisitivo. Las familias redujeron gastos no esenciales y priorizaron alimentos, aunque también hubo retrocesos en ese segmento. La contracción fue generalizada, con pocas excepciones, y marcó un escenario de fuerte ajuste en los hábitos de compra de los hogares porteños.
Fuente: Infobae




