El CEO de Consultora W habló sobre el impacto emocional y económico en la sociedad argentina y los desafíos para reconstruir su ADN.
Durante su presentación en Retail Day, el CEO de Consultora W, Guillermo Oliveto, analizó en profundidad el impacto cultural, económico y emocional que atraviesa la sociedad argentina y cómo esto condiciona, y transforma, el consumo. «Vivimos en una sociedad dual, con un consumo también dual. Es cierto que muchos sectores están volando y otros que todavía no arrancan. La brecha se ensancha», comenzó.
Al repasar el contexto reciente, Oliveto identificó un punto de inflexión clave: las elecciones del 19 de noviembre de 2023. «Ese día, Argentina decidió cruzar el Rubicón. Como hizo Julio César, que dijo ‘alea iacta est’ —la suerte está echada— y cruzó el río sabiendo que sería emperador o decapitado. La sociedad votó a alguien con una motosierra, como reflejo de un dolor profundo y un cansancio acumulado», explicó. Ese voto, según su análisis, marcó el cierre de una etapa y el inicio de otra, y fue producto de un largo proceso de ruptura iniciado durante la cuarentena. «Sin la pandemia, Milei no hubiera sido presidente. Ahí se rompió el pacto social, y lo que vino después fue un shock emocional profundo para el ciudadano consumidor», dijo.
Luego, prosiguió: «La pobreza llegó al 52,9% en el primer trimestre y la sociedad lo soportó estoicamente. Ahora está en 38,1%. Pero el daño está hecho. Apareció un nuevo gen de la pobreza que compite con el relato de que ‘todos somos clase media’, algo que fue históricamente parte del ADN argentino», advirtió. Y aunque esa narrativa persiste, la clase media se ve cada vez más presionada. «¿Qué significa hoy ser clase media? Antes era tener casa propia, luego fue viajar por el mundo. Hoy es llenar la heladera. Esa es la nueva aspiración básica. Mientras tanto, para la clase media alta, el ideal sigue siendo conocer el mundo».
De cara al futuro, advirtió que el mercado está mutando. «Volvió el mercado, en el sentido más crudo del término: poné el precio que quieras y vendé lo que puedas. Pero eso está cambiando otra vez. En 2025 viene otro mercado, con menos margen, más pelea por rentabilidad, foco en la eficiencia y la necesidad de cuidar la caja», señaló. Esto genera tensiones en la cadena de valor, exige inversión, y obliga a las empresas a revalidar su propuesta de valor en cada contacto con el consumidor. «Las marcas no ‘son’. Siempre están ‘siendo’. Tienen que estar todo el tiempo construyéndose», sentenció.
Para Oliveto, lo que viene es un mercado más competitivo, más desafiante y crecientemente dual. Y en ese contexto, la reconstrucción de la clase media como identidad cultural y económica será una de las claves del futuro argentino.




