El índice de confianza del consumidor subió un 2,9% en enero.
El índice de confianza del consumidor alcanzó en enero un aumento del 2,9%, llegando a 47,38 puntos, el nivel más alto desde noviembre de 2023. Este incremento marca el cuarto aumento mensual consecutivo, reflejando un optimismo sostenido impulsado por la mejora en los salarios, el empleo y la desinflación. Sin embargo, persiste una brecha considerable respecto a los máximos históricos de la serie, registrados en 2007.
Según el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, este crecimiento fue generalizado tanto a nivel regional como en los tres subíndices principales: situación personal, situación macroeconómica y decisiones de compra de bienes durables e inmuebles. A nivel regional, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) lideró el incremento con un 6,32%, seguida por el Interior con un 4,58%, mientras que el Gran Buenos Aires tuvo un leve aumento del 0,85%.
El informe destaca que la situación personal experimentó un aumento del 4,2% respecto al mes anterior, mientras que las decisiones de compra de bienes durables e inmuebles subieron un 6,6%. En contraste, la situación macroeconómica apenas se modificó, con una caída mínima de 0,2%. A nivel interanual, el índice subió un 33,1%, reflejando una recuperación significativa en comparación con el mismo mes del año anterior.
El panorama de confianza parece estar respaldado por las políticas económicas del gobierno de Javier Milei, que buscan reducir el gasto público y los impuestos, con el objetivo de fomentar un crecimiento económico sostenido de al menos un 5% del Producto Bruto Interno (PBI). Esta estabilidad macroeconómica, sumada al crecimiento en el empleo y salarios, se proyecta como un factor clave para continuar impulsando la confianza de los consumidores.
No obstante, para alcanzar los máximos históricos del índice, aún se requiere un aumento significativo en varios aspectos. En particular, la situación personal tendría que mejorar un 34,9%, la situación macroeconómica un 47,4%, y las decisiones de compra de bienes durables e inmuebles necesitarían un aumento del 63,8%.
Fuente: Infobae




