Las importaciones por courier marcaron un récord en 2025. El sector reclama medidas para competir con plataformas extranjeras como Shein y Temu.
Las compras online internacionales alcanzaron un récord en Argentina durante 2025. Con la desregulación vigente y un tipo de cambio favorable, los envíos puerta a puerta casi se quintuplicaron en un año, lo que genera preocupación en la industria nacional por la pérdida de competitividad frente al avance de plataformas extranjeras.
Según datos del Indec, en julio las importaciones de «bienes despachados mediante servicios postales» sumaron USD 93,7 millones, el mayor nivel en más de una década. El monto representa un salto del 389,5% respecto del mismo mes de 2024, cuando había sido de USD 19,2 millones. El crecimiento también se nota frente a enero de 2025, con USD 44 millones. Los productos más demandados son tecnología, indumentaria y calzado deportivo, principalmente a través de Amazon, AliExpress, Shein y Temu.
El auge se explica en parte por medidas regulatorias tomadas en 2024: la Resolución General 5608 elevó el tope de compras puerta a puerta de USD 1.000 a USD 3.000, mientras que el Decreto 1065 eximió de derechos de importación y tasa estadística a operaciones de hasta USD 400, que solo tributan IVA.
La Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) señaló que algunos retailers locales comenzaron a incorporar productos extranjeros en sus catálogos, aunque no es un modelo accesible para todas las pymes. “Estamos trabajando con el Gobierno para reducir la carga impositiva y que las compañías locales puedan competir. El foco está en Ingresos Brutos y los costos laborales”, sostuvo Gustavo Sambucetti, director institucional de la entidad.
El sector textil es el más golpeado por esta dinámica: pierde alrededor de 1.500 puestos de trabajo por mes, según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI). El problema también se replica en Brasil y México, donde las plataformas de fast fashion chinas venden a precios muy por debajo de los del mercado regional. Por este motivo, las cámaras sectoriales de los tres países impulsan una ley «anti-Shein y Temu», inspirada en la normativa francesa, para que estas empresas compitan bajo reglas similares a las de la industria local. «Creo que en el primer semestre del próximo año podría avanzar una ley anti-Shein. Ningún país resigna su mercado interno y estimo que habrá una reacción», advirtió Claudio Drescher, presidente de la CIAI, quien además alertó por el uso de sustancias tóxicas en la confección de esas prendas.
El impacto en la producción es evidente. De acuerdo con ProTejer, la mitad de las empresas textiles redujo sus ventas en el segundo trimestre de 2025 frente al mismo período de 2024, con una baja promedio del 7%. En los últimos dos años, ocho de cada diez compañías registraron caídas, con una contracción acumulada del 30%. A nivel regional, la consultora Sensor Tower reportó que las plataformas extranjeras de moda online crecieron 143% y superaron los 105 millones de usuarios en el primer semestre del año, favorecidas por el reacomodamiento del comercio global tras medidas arancelarias en Estados Unidos y Europa.
Ante este escenario, las uniones industriales y cámaras sectoriales que integran la Unión Industrial Argentina (UIA) suscribieron un Nuevo Contrato Productivo. Allí reclamaron una reforma tributaria orientada a la competitividad y medidas contra el dumping y la informalidad. También remarcaron la necesidad de abordar el «costo argentino estructural», que abarca la elevada presión fiscal, la infraestructura deficiente, el acceso limitado al financiamiento, los sobrecostos logísticos y las trabas regulatorias que condicionan a la producción local.
Fuente: Infobae




