La app conecta a comercios con excedentes y consumidores que buscan ahorrar, reducir el desperdicio y cuidar el planeta.
Con un modelo que ya demostró su impacto en México y Chile, la startup Cheaf desembarcó en Argentina en febrero de este año con un objetivo claro: reducir el desperdicio de alimentos mediante la tecnología. A través de una aplicación que conecta a comercios con consumidores interesados en adquirir alimentos excedentes a bajo costo, la plataforma ya cuenta con más de 60 tiendas aliadas en el país. En esta entrevista con WebRetail, Kim Durand, CEO de la compañía, explica cómo funciona el sistema, qué desafíos enfrentaron al ingresar al mercado argentino y por qué el retail es un actor clave en la lucha contra el desperdicio.
En un contexto donde se estima que Argentina desperdicia 16 millones de toneladas de alimentos al año, Cheaf propone una solución concreta que combina impacto ambiental positivo, ahorro económico y digitalización de procesos. Su modelo de “paquetes sorpresa”, disponibles a través de la app, permite a supermercados, panaderías y cafeterías reducir sus mermas, generar ingresos adicionales y posicionarse como agentes de cambio dentro del ecosistema del consumo responsable.
—Cheaf nació en 2020 en México, ¿qué los motivó a crear esta aplicación y cómo surgió la idea de combatir el desperdicio de alimentos?
—La motivación fue muy clara: combatir el desperdicio de alimentos y generar un impacto positivo en el planeta. La idea surgió al identificar que la industria alimentaria tiene un problema común muy grave para el planeta: los excedentes de comida son altamente contaminantes. Solo en Argentina, desperdiciamos 16 millones de toneladas de alimentos al año, que equivalen a unos 80 millones de gases de efecto invernadero. A partir de ahí, decidimos crear una solución que beneficiara tanto a los comercios como a los consumidores.
Así se originó Cheaf, una plataforma que conecta a restaurantes, supermercados, panaderías y cafeterías con personas interesadas en adquirir “paquetes sorpresa” de comida a bajo costo, evitando el desperdicio, reduciendo la merma y promoviendo un consumo más consciente y sostenible.
—En febrero pasado llegaron a Argentina. ¿Cómo fue el proceso de adaptación y qué desafíos enfrentaron al ingresar a este nuevo mercado?
—Llegar a Argentina en febrero fue un paso muy importante para nosotros. Como en todo proceso de expansión, enfrentamos desafíos y retos, entre ellos la adaptación a las dinámicas del mercado local y, sobre todo, el cambio cultural en torno al manejo de excedentes alimentarios. También, nos encontramos con la necesidad de mostrar al público argentino los beneficios del consumo responsable.
No obstante, creemos que los argentinos están cada vez más abiertos a adoptar soluciones sostenibles, especialmente aquellas que además generan un impacto positivo en su economía familiar. En un país que desperdicia cerca de 16 millones de toneladas de alimentos al año, estamos convencidos de que Cheaf puede ser un aliado clave para impulsar un cambio de hábitos, ahorrar y reducir el impacto ambiental.
—Actualmente cuentan con 63 tiendas aliadas en Argentina. ¿Cómo logran establecer estas alianzas y qué características buscan en los comercios que se suman a Cheaf?
—Las alianzas son clave para el funcionamiento de la app y el futuro de la industria alimentaria en el país. Cencosud fue uno de nuestros primeros aliados en Argentina, con quien establecimos un vínculo a partir de nuestras operaciones en Chile para abordar el desperdicio de alimentos. Nuestro objetivo es seguir fortaleciendo esta colaboración y sumar nuevas organizaciones a nuestra red.
En febrero, iniciamos operaciones en tres tiendas de Cencosud y, en poco tiempo, ampliamos nuestra presencia al asociarnos con la cadena de panaderías Pandanés. En marzo, logramos expandirnos a más de 30 tiendas adicionales de Cencosud.A su vez, ya logramos establecer nuevas alianzas con diferentes cafeterías y panaderías, como Le Blé, Pandanés, Gontran Cherrier y Hausbrot, con los que ya tenemos más de 45 tiendas en funcionamiento.
En general buscamos generar alianzas estratégicas con comercios como supermercados, panaderías y cafeterías, que son los que pueden llegar a tener un excedente de su producción. Ahí es donde aparece Cheaf como la solución para reducir el desperdicio de alimentos que se puede llegar a generar a partir de ese excedente.
—¿Cuáles son los beneficios más significativos que ofrecen a los comercios que deciden unirse a Cheaf?
—Los comercios pueden generar ingresos adicionales al ofrecer productos que de otro modo serían desechados, además de reducir costos asociados a la gestión de residuos. Participar en Cheaf también refuerza su compromiso con la sostenibilidad, algo cada vez más valorado por los consumidores, y que junto con nuestro modelo de retiro 100% presencial hace un combo perfecto para aumentar la cantidad de clientes que los eligen. Grandes cadenas de retail pueden reducir sus mermas entre un 20 y 40% y food service +50%.
—¿Cómo evalúan el impacto que Cheaf está teniendo en la reducción del desperdicio de alimentos en Argentina hasta ahora?
—Con Cheaf, cada paquete rescatado contribuye a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso innecesario de recursos naturales como el agua. Desde febrero, venimos generando un impacto concreto: ya logramos rescatar más de 55.648 kilos de alimentos, lo que equivale a 83.472 productos de distintas categorías que, de no ser por nuestra comunidad, habrían sido descartados. Este esfuerzo no solo tiene un efecto positivo en el ambiente, sino que también ofrece soluciones más sostenibles y accesibles para comercios y consumidores.
—Sabemos que su misión es la de reducir el desperdicio de alimentos. ¿Cómo asegura Cheaf que la comida que rescata es de buena calidad y apta para su distribución?
—En Cheaf trabajamos exclusivamente con alimentos que están en buen estado y que son completamente aptos para el consumo. Nuestra propuesta se basa en el concepto de «paquetes sorpresa», donde el consumidor compra una categoría general de alimentos – como panificados, pastelería, lácteos, fiambres, almacén- y recibe una selección variada según el comercio en donde esté comprando. A pesar de la sorpresa, hay tres pilares que guían todos los paquetes: calidad, descuento y variedad. La calidad es el principal de ellos. Trabajamos con comercios responsables, que tienen un fuerte compromiso tanto con el medioambiente como con la excelencia de sus productos. Los alimentos que se ofrecen son excedentes que, por distintas razones, no llegaron a venderse pero que siguen siendo perfectamente aptos para el consumo. Ya sea una panadería, un supermercado o un restaurante, cada negocio debe garantizar que sus productos cumplen con los estándares de seguridad y frescura necesarios. De esta forma, aseguramos que cada paquete no solo tenga un impacto positivo en el planeta, sino que también sea una opción confiable y segura para quien lo consume.
—¿Cuáles son las perspectivas de expansión de Cheaf en Argentina y otros países de Latinoamérica en los próximos años?
—Nuestro objetivo en Argentina es replicar el impacto positivo que logramos en los países vecinos (México y Chile), adaptando nuestras estrategias a las particularidades del mercado local y logrando cobertura nacional. Al expandir nuestras iniciativas en Argentina, buscamos no solo generar un beneficio económico, sino también ambiental y social. A su vez, tenemos el propósito de inspirar a otros actores a sumarse a este esfuerzo colectivo por un futuro más sustentable. Al momento alcanzamos más de 60 tiendas, y esperamos llegar a un número aproximado de 300 tiendas para fin de año.
—¿Qué papel juega la tecnología en el funcionamiento de la app y cómo contribuye a mejorar la experiencia tanto de los comercios como de los usuarios?
—La tecnología es el corazón del funcionamiento de Cheaf. Nuestra app fue pensada para facilitar, de forma simple y eficiente, la conexión entre comercios que tienen excedentes de alimentos y personas interesadas en rescatarlos. Para los negocios, representa una herramienta ágil que les permite subir productos que no pudieron vender por los canales tradicionales, dándoles una segunda oportunidad de ser aprovechados y generando ingresos adicionales. Para los usuarios, la experiencia es igual de intuitiva: pueden elegir entre distintas categorías, conocer los comercios cercanos, comprar a través de la app y retirar su «paquete sorpresa» con facilidad. Gracias a esta tecnología, logramos optimizar procesos logísticos, reducir el desperdicio en tiempo real y brindar una solución sostenible, accesible y escalable para todos los involucrados.
—En términos de alianzas estratégicas, ¿qué otros sectores o tipos de comercios creen que podrían sumar a la causa de reducir el desperdicio de alimentos a través de Cheaf?
—En Cheaf trabajamos con todo tipo de comercios que manejan alimentos, ayudándolos a evitar que sus excedentes terminen en la basura. Hoy ya colaboramos con supermercados, panaderías y cafeterías. Creemos que hay un gran potencial para seguir sumando nuevos comercios. Por ejemplo, restaurantes, tiendas especializadas, almacenes de barrio, hoteles, entre otros. Todos estos rubros, en algún momento, enfrentan el desafío de no poder vender ciertos productos por los canales tradicionales, ya sea por temas de rotación, vencimientos próximos o simples excedentes. Al sumarse a nuestra plataforma, no solo encuentran una solución eficiente para esos casos, sino que también contribuyen activamente a reducir el desperdicio de alimentos y a generar un impacto ambiental positivo.
De esta manera, Cheaf no solo llegó a la Argentina para ofrecer una alternativa innovadora frente al desperdicio de alimentos, sino también para impulsar un cambio de paradigma en el consumo y la gestión de excedentes en el retail. Su modelo, basado en la tecnología, las alianzas estratégicas y el compromiso con la sostenibilidad, demuestra que es posible generar valor económico y ambiental al mismo tiempo. Con más de 55 mil kilos de alimentos rescatados en pocos meses y una red de tiendas en expansión, la empresa apuesta a consolidarse como un puente entre comercios responsables y consumidores cada vez más conscientes. La meta no es menor: transformar el descarte en oportunidad y construir un sistema alimentario más eficiente y accesible en toda la región.




