Elaborado con uvas de Vista Flores, Mendoza, el vino se destaca por su acidez natural, perfil aromático y crianza en tanques de acero inoxidable.
Cada 11 de junio se celebra el Día Internacional del Vino Rosado, una fecha que pone en valor una categoría que ganó protagonismo en los últimos años y que cada vez suma más consumidores en distintos mercados. En este contexto, las bodegas argentinas continúan ampliando su oferta de rosados, con propuestas que buscan combinar frescura, perfil aromático y versatilidad.
Una de ellas es Canteros Wines, la bodega mendocina fundada por los primos Bautista Canteros, Germán Canteros, Valentín Canteros y Juan Ignacio Arnulphi, quien además se desempeña como enólogo del proyecto. Para su propuesta de vino rosado, la bodega eligió la variedad Syrah y desarrolló «Al Acecho Rosado de Syrah», una etiqueta elaborada en Vista Flores, Valle de Uco.
Se trata de un vino elaborado con uvas 100% Syrah provenientes del cuartel 12 de la finca de la bodega, ubicada en Vista Flores. Los viñedos se desarrollan sobre suelos franco limosos con presencia de piedras a unos 40 centímetros de profundidad, características que aportan identidad al perfil del vino.
La crianza se realiza durante seis meses en tanques de acero inoxidable, con movimientos de borra orientados a sumar textura y complejidad. El resultado es un vino de color pálido, fresco y con buena acidez natural.
«Elegimos el Syrah para realizar nuestro rosado porque nos gusta el perfil de vino que puede entregar. Un color pálido, logrado con un prensado de racimo entero y un perfil aromático floral con notas vegetales, como jengibre y cítricos. Termina resultando en nariz muy fresco que se complementa con muy buena acidez natural», explicó Juan Ignacio Arnulphi, enólogo de Canteros Wines.
Entre sus características técnicas, el vino presenta una graduación alcohólica de 13%, una acidez de 5,55 y un pH de 3,19. Su precio sugerido al público es de $20.000.
Un proyecto familiar con raíces en el Valle de Uco
Canteros Wines nació a partir de la iniciativa de cuatro primos que decidieron desarrollar un proyecto vitivinícola propio en Mendoza. La bodega toma el apellido familiar como símbolo de identidad y refleja el trabajo conjunto de sus fundadores.
El emprendimiento se desarrolla sobre una finca propia ubicada en Vista Flores, donde recuperaron viñedos plantados en 1914. La propuesta busca poner en valor un terroir histórico del sur del Valle de Uco y elaborar vinos que expresen tanto las características del lugar como la impronta de una familia vinculada al mundo del vino.
Cada integrante participa en distintas áreas del proyecto, aportando experiencias y conocimientos complementarios para el desarrollo de las diferentes líneas de la bodega.




